Yoga en Urdi: un camino de pionera




 

Siempre me acuerdo mis primeros días con el yoga acá en Urdi. Llegue a este pueblo, que si bien siempre tuvo su encanto, también era (y en cierta medida sigue siendo) un tanto cerrado a lo nuevo. Las tradiciones arraigadas tienen su peso, y las "novedades" muchas veces son miradas con cierta distancia.


Cuando llegué, la idea del yoga era muy diferente a la de hoy. Solo había una chica dando clases, y el yoga en sí era una disciplina un tanto "rara" para muchos. Les confieso que esa situación no me sorprendía mucho. A lo largo de mi vida, muchas veces sentí que me ha tocado ser pionera en algunas cuestiones. Ya sea con el yoga, las terapias alternativas o cualquier otra propuesta que se saliera de lo convencional. Esa sensación de "abrir camino" a veces era o es un desafío, pero también una gran motivación.


Mi deseo más profundo, desde el primer momento, fue ver a muchas personas en Urdi beneficiarse del yoga. Soñaba con que se derribaran un poco esos muros de desconfianza hacia lo desconocido y que la gente se animara a probar. Y hoy, cuando miro todo este recorrido, no puedo evitar emocionarme. ¡Ese sueño se hizo realidad! Somos muchos los profes que estamos dando clases, y la oferta es tan variada que hay para todos los gustos: desde clases suaves y terapeuticas hasta clases más intensas y dinámicas.


A veces me pongo a reflexionar sobre por qué mi camino siempre parece llevarme a proponer y explorar cosas nuevas. Quizás sea esa chispa de curiosidad innata, o la convicción de que hay tanto por descubrir y compartir. El yoga, en particular, es para mí una fuente de aprendizaje constante, no solo de posturas y respiración, sino de una forma diferente de ver el mundo y de conectar con los demás. Y cada nueva técnica, cada filosofía que descubro, siento el impulso de traerla, y de ofrecerla, acá.


Ser pionera muchas veces tiene sus desafíos, sí, pero la satisfacción de ver cómo una idea que parecía "rara" al principio se convierte en una práctica arraigada y querida por muchos, es una de las satisfacciones más grandes. Y así, con cada nueva propuesta, sigo adelante, proponiendo poco a poco un pueblo más abierto, más conectado y, quién sabe, quizás un poco más yogui.

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