Cuando una postura toca el alma.
Hay momentos en la práctica en los que una postura nos desafía más de lo habitual. El cuerpo se resiste, la respiración cambia, aparece la incomodidad y, sin saber muy bien por qué, también pueden surgir emociones. Frustración, tristeza, enojo, miedo o una profunda vulnerabilidad. Y entonces entendemos que nunca fue solo una postura. El yoga nos enseña que somos cuerpo, mente, emoción, energía y alma. Cada vez que abrimos el mat no estamos simplemente estirando el cuerpo ; estamos entrando en un espacio sagrado de encuentro con nosotros mismos. Un espacio donde la energía empieza a moverse, donde lo que estaba estancado busca liberarse y donde aquello que permanecía en silencio encuentra la oportunidad de ser escuchado. Muchas veces creemos que el verdadero desafío es llegar a la postura. Pero, en realidad, el desafío es permanecer presentes mientras algo adentro nuestro se transforma. Cada postura nos invita a observar. ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué parte de mí se resiste? ¿Qué his...









